Un libro recupera la lengua afilada de Oscar Wilde

Oscar WildeHace unos días, una encuesta británica lo coronaba como la persona más ingeniosa del Reino Unido. El dramaturgo Oscar Wilde es famoso por la agudeza de su prosa y la sagacidad de sus diálogos, que han quedado plasmados en obras geniales como El retrato de Dorian Grey o La importancia de llamarse Ernesto. Pero el escritor también demostró en vida un talento envidiable hacia la oratoria. Ediciones Atalanta ha querido recuperarlo a través del volumen Oscar Wilde. El arte de conversar, editado y traducido por Roberto Frías.

El libro se divide en dos grandes secciones. La primera abarca algunas de esas conversaciones con las que Wilde deleitaba en cenas o reuniones. La segunda, se centra en los aforismos con los que salpicó obras y artículos. Y ambas persiguen una misma intención: “Dar a conocer la imagen que Wilde tenía del mundo”, tal y como afirma Frías.

“Hay aspectos de Wilde que están muy descuidados en España. Es un clásico y como tal se dan por sentado muchas cosas”, explica este traductor, que hasta la fecha tenía entre sus tareas pendientes la de llevar al castellano una obra de Wilde. “Está considerado como un dramaturgo de comedias, muy buen crítico literario y un excelente contador de cuentos; pero se ha olvidado su escritura sobre arte, sobre política, sobre mujeres”, recuerda Frías.

“Uno debiera ser siempre un tanto improbable”

Él mismo profundizó en toda su obra. Acudió a las primeras fuentes. A su escritura en inglés. A novelas y artículos de revistas. Pero también a lo que de él habían dicho personas que tuvieron el privilegio de conocerle y que trasladaron sus conversaciones a diarios o memorias.

A partir de reseñas de George Bernard Shaw, Arthur Conan Doyle, André Gide o William Butler Yeats, o incluso de nobles de la época, Frías ha reconstruido algunos de estos monólogos. “Por supuesto la prosa no es la de Wilde, pero la esencia es la misma”, asevera. Incluso ha constatado que algunas de estas conversaciones se convirtieron posteriormente en textos. Pero, en contra de lo que pudiésemos pensar, “muchas veces eran mejores las narraciones que el resultado escrito”.

“Soy mitad misógino mitad Adam enfurecido

Además de esta expresión oral, Oscar Wilde. El arte de conversar también reúne una amplia selección de sus citas. Un buen número de ellas son sacadas de volúmenes como Una mujer sin importancia o La decadencia de la mentira. Pero otras muchas no habían sido traducidas al castellano hasta la fecha, ya que corresponden a algunos artículos sólo publicados en inglés o incluso de diálogos más o menos privados.

Para quienes no lo conocían, el Wilde más conversador queda a la vista. No hay que olvidar una de sus grandes citas: “No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo”.

Publicado en ADN.es el 19/10/2007

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