Quijotes al rescate de clásicos

'Noviembre', de Flaubert, en una edición de ImpedimentaLa palabra latina impedimenta hace referencia al baje mínimo, a esa mochila llena de armas, cantimploras o tarteras, que cargaban los soldados romanos para poder hacer frente a la batalla. Les pesaba, sí, pero sin ella morían. Impedimenta es también una editorial que se ha marcado como objetivo ofrecer ese bagaje literario imprescindible para afrontar el día a día. Clásicos de ayer y hoy que no superan los estrictos filtros de las grandes editoriales y a los que, sin embargo, merece la pena hacerles un hueco en la mesilla de noche.

Enrique Redel, director editorial de Impedimenta, asegura haber sido siempre “un lector bastante pesado”. Interesado en descubrir viejos y nuevos clásicos y leyendo casi siempre del original, decidió embarcarse en esta tarea de recuperación a través de una pequeña y cuidada firma, que hasta la fecha sólo ha alumbrado tres títulos: La abadesa de Castro (Stendhal),La pulga de acero (Nikolai Leskov) y Noviembre (Flaubert). El siguiente, Santuario, de la escritora norteamericana Edith Wharton, será el próximo en salir.

La tarea es titánica. Codo con codo con Redel, sólo otras dos personas más hacen posible Impedimenta. Maquetan, diseñan, seleccionan y crean pequeñas joyas, poniendo especial mimo en la tarea de la traducción, muchas veces maltratada para abaratar costes. Su objetivo, como lectores exigentes que son, es ofrecer “obras que se lean, que se disfruten y que se guarden”.

Robert Musil o Johanna Schopenhauer

Al igual que Impedimenta, otras editoriales -la mayoría de ellas muy pequeñas y cuidadosas con cada detalle- se convierten en bastiones para la publicación de obras fundamentales de la literatura clásica o contemporánea. Desde volúmenes perdidos que no han vuelto a ser editados en castellano a obras que los editores han pasado por alto o escritores de segunda fila no por ello menos interesantes.

Periférica, Libros del Asteroide o Sexto Piso son algunos de estos ejemplos. Los autores que rescatan, William Maxwell, Robert Musil, Johanna Schopenhauer o Valérie Mréjen. Tanto contemporáneos como ya fallecidos porque, como asegura Redel, “lo díficil no es elegir una obra si no desechar las que no vas a publicar”.

“Aún queda mucho por leer”, afirman desde Periférica, creada en Cáceres hace dos años por Julián Rodríguez y Paca Flores. Al igual que Impedimenta, su labor se plasma en un único volumen al mes y, en su caso, ponen especial interés en “títulos que surgieron durante el siglo XX al margen de lo establecido o de los gustos dominantes”, así como “aquellos autores que entre la Ilustración y el fin del siglo XIX conformaron una idea de Europa y del mundo que merece la pena conocer y pensar”.

Sin pensar en la cuenta de resultados

Rodríguez asegura que el proyecto de Periférica “es más cultural que empresarial, sin pensar en la llamada cuenta de resultados”. Siempre es agradable sacar al público un libro en el que crees, aunque, por supuesto, si consigues que tenga repercusión la satisfacción es mayor.

En su caso, están especialmente orgullosos del eco que ha tenido la publicación de Navidad y Matanza, del chileno Carlos Labbé, un autor desconocido hasta ahora en España pero que gracias a su edición ha tenido una buena acogida de crítica y público.

Los ejemplos prosiguen, siempre en pequeñas editoriales, con pocos volúmenes y menos personal. Así, por ejemplo, Libros del Asteroide afirma en su ideario que “un ritmo de publicación razonable nos permite cuidar la edición, el diseño y la difusión de nuestros títulos, dedicándoles la atención que creemos se merecen”.

La vida de un libro es muy corta en la primera línea de las librerías. Pero para estos quijotes es prácticamente una responsabilidad moral sacar a la luz autores que, como aseguran en Sexto Piso, “son pilares de la cultura universal”.

Publicado en ADN.es el 8/11/2007

Una respuesta a “Quijotes al rescate de clásicos

  1. hablandoconmicorazon

    Hola Carmen, con este últimos post me has dejado impresionado al saber que, tal y como están los tiempos, exista gente con la suficiente fuerza y ambición personal como para intentar sacar adelante una pequeña editorial cuyo fin sea rescatar del olvido clásicos que en otras grandes editoriales no tienen cabida. Es evidente que si queremos leer Los tres mosqueteros o sus continuaciones de Dumas, o cualquier obra de Shakespeare, algunas de Stevenson o Dickens no vamos a tener excesivos problemas para poder hacerlo. Yo estas navidades me he extasiado con el Vizconde de Bragelonne, pero incluso con Dumas hay dificultades para encontrar esas obras no tan conocidas. Habrá que apuntar por lo tanto el nombre de la editorial Impedimenta y desear que tengan el mayor de los éxitos (tal y como está el nivel de lectura por estos lares y la educación que se recibe en escuelas e institutos el éxito podría clasificarse de proeza). Un saludo.

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