Némirovsky recupera su voz por segunda vez sesenta años después de su muerte

Irene NemirovskyHace tres años un manuscrito olvidado colocaba a Irène Némirovsky entre las novedades editoriales. Incluso le valió para recibir el Premio Renaudot, nunca antes entregado a un autor ya fallecido. La aristócrata rusa que murió de tifus en Auschwitz, vuelve a colocarse en los expositores de las librerías y de nuevo con una obra inédita, El ardor de la sangre.

La historia de Irène Némirovsky (1903-1942) es una historia de huida y lucha por la supervivencia. La amenaza de la revolución bolchevique le llevó junto a su familia a París. Más tarde, su origen judío le hizo temer por su vida en una Francia ocupada por los nazis y se trasladó con marido e hijas a un pequeño pueblo galo. Fue en vano, la deportaron a Auschwitz y, sólo un mes más tarde, murió enferma en el campo de concentración.

Su legado, sin embargo, sí logró escapar del cerco nazi. Primero fue Suite francesa y ahora Salamandra edita El ardor de la sangre, una novela que durante decenios permaneció repartida entre los legajos de un antiguo editor -actualmente en posesión del Institut Mémoires de l’Édition Contemporaine– y la vieja maleta que, en su día, dejó a sus hijas para que la custodiasen. Sus actuales biógrafos han conseguido atar cabos y reunir en un solo volumen El ardor de la sangre.

Escrita durante su huida de París y su estancia en la aldea de Issy-l’Évêque, esta obra presenta a Silvio, un sesentón derrochador que, tras una vida de excesos, decide pararse y observar lo que ocurre a su alrededor. Una muerte inesperada en un pequeño pueblo de Francia vendrá a desmontar su tranquilidad. Sospechas, silencios y confesiones se entremezclan mientras la autora reflexiona sobre ese “ardor” que caracteriza a la juventud.

Éxito y persecución

Némirovsky se convirtió en su tiempo en una voz reconocida de la narrativa francesa. Dejó atrás su lengua eslava y utilizando el francés de adopción escribió obras como El baile (que incluso se llevó al cine en su tiempo), El malentendido o David Golder. Su éxito fue para ella misma una sorpresa. De hecho, dejó la novela de David Golder a un editor sin dar ni un dato y éste tuvo que recurrir a anuncios en el periódico para dar con ella después de haberse deslumbrado por su prosa.

La expansión de Hitler por Europa truncó su carrera literaria. Su origen judío le obligó a llevar una estrella amarilla en el pecho y le prohibieron publicar. Pero Nèmirovsky no dejó de escribir y, antes de que la arrastrasen a Auschwitz, consiguió dejar a sus hijas una maleta con sus últimos manuscritos. Apresado también su marido y asesinado en la cámara de gas, las pequeñas Denise y Élisabeth consiguieron huir gracias a la ayuda de amigos y familares y conservar de esta manera las últimas dos obras inéditas de esta autora.

Publicado en ADN.es el 15/11/2007

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