En busca del poeta bajo la tumba

Tumba de Gustave FlaubertPrimero fue la de Proust. El escritor holandés Cees Nooteboom (La Haya, 1933) visitó la tumba del escritor francés en 1977. Se quedó sin palabras y recordó un fragmento de su libro En busca del tiempo perdido. A partir de ahí comenzó un peregrinaje que, aunque en principio no fue deliberado, ahora se plasma en el volumen Tumbas de poetas y pensadores (Siruela). Un recorrido por los sepulcros de más de ochenta creadores.

“¿Quién yace en la tumba de un poeta? El poeta, desde luego, no, eso es bien sabido”. Sin embargo Nooteboom, que comienza con esta reflexión su último libro, busca en los cementerios de medio mundo los restos mortales de sus artistas más queridos.

Cada lápida despierta en el escritor, eterno candidato al Nobel de Literatura, un magnetismo evidente. En unas ocasiones sirven de inspiración para sus libros, en otras la narración de encuentros en los que él fue protagonista. Y a veces también recuerda referencias que hicieron otros pensadores de los autores enterrados.

La pasión de Vladimir Nabokov por coleccionar mariposas es uno de estos recuerdos. De Auden, es la visita que realizó el holandés a la última morada del autor de La edad de la ansiedad, en donde puede contemplarse tanto su colección de libros, sus zapatillas o la máquina Olivetti en la que escribía. La tumba de Oscar Wilde, sin embargo, fue una sorpresa que encontró sin pretenderlo y que, a su vez, le hizo pensar en los versos que dedicó el irlandés a Yeats.

Cenizas en un jardín o históricos mausoleos

“Cuando se trata de tumbas, todo es irracional. Llevamos flores a nadie, arrancamos los hierbajos para nadie y aquel por quien vamos no sabe que estamos allí”, escribe el también autor de En las montañas de Holanda, que ha acompañado cada texto por las fotografías en blanco y negro de Simone Sassen, su mujer.

Más de ochenta creadores y más de ochenta tumbas. Sólo en contadas excepciones, los creadores están enterrados en mausoleos. Es el caso de Dante. Otras veces es imposible adivinar dónde cayeron sus cenizas. Las de Virginia Woolf se adivinan entre las altas hierbas y árboles del jardín de Monk’s House. Apiñados nichos señalan el lugar en el que fueron enterrados Paul Celan o Joseph Roth.

Y la lista continúa. Un recorrido por los cementerios de Montparnasse, Rouen, de Thiais, de San Michele (Venecia) o de Collioure y un homenaje a creadores tan venerados como Machado, Duchamp, Virgilio, Borges, Cortázar, Calvino, Baudelaire, Spinoza, Neruda, Joyce o Valéry.

Viajero incansible y apasionado de España, el escritor reside habitualmente en Menorca. Es traductor de Gil de Biedma o Machado y este libro, de formato diferente a los anteriores, se suma a títulos anteriores como Rituales, El desvío a Santiago o El día de todas las ánimas.

Publicado en ADN.es el  17/12/2007 con fotogalería

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