Mary Shelley, madre de la literatura apocalíptica

Mary ShelleyCuando Mary Shelley (1797-1851) tomaba los primeros apuntes sobre Frankenstein en la residencia de Lord Byron no imaginaba que estaba creando las bases y punto de partida de la ciencia ficción. Reconocida por todos como la madre de este género gracias a su moderno Prometeo, muchas veces se olvida otra de sus obras fundamentales en esta corriente, El último hombre, que publica ahora y por primera vez en español Ediciones El Cobre.

Ambientada en la Constantinopla de 2070, esta obra nos traslada hasta un tiempo en el que la especie humana está herida de muerte. Un letal virus ha acabado con toda la población excepto un hombre, el último sobre la faz de la tierra. Y es que, si la precoz Shelley es la madre de la ciencia ficción, con esta obra también se convierte en la precursora de uno de sus subgéneros más seguidos: el de la novela apocalíptica. Desde Soy leyenda al último premio Pulitzer –La carretera-, la temática del fin del mundo ha inspirado a muchos autores y casi más cineastas. He aquí algunos de los libros que no deben perderse los amantes de la ciencia ficción más tremendista.

‘Después de Londres’ (1885), de Richard Jefferies

Tuvieron que pasar sesenta años para que una nueva novela se atreviese a continuar la senda abierta por Shelley. El escritor, ensayista y periodista británico Richard Jefferies, que en toda su narrativa mostró una inclinación hacia el naturalismo y una postura crítica ante la industrialización, coloca la acción en un tiempo futuro no definido y una Inglaterra que ha sucumbido a una gran catástrofe. Londres, y demás ciudades, se han convertido en un pantano fétido y, entre el caos generado, los humanos supervivientes adoptan costumbres medievales para seguir viviendo.

‘El día de los trífidos’ (1951), de John Wyndham

Tras la Segunda Guerra Mundial y en los comienzos de la Guerra Fría, la ciencia ficción vivió una edad dorada y es que, tras experiencias como la explosión de la bomba atómica o la carrera armamentística de EEUU y URSS, eran tiempos más que idóneos para imaginar el fin del mundo. La Tierra permanece, de George R. Stewart, o esta de El día de los trífidos son algunas de ellas.

El inglés Wyndham, autor también de Los cuclillos de Widwich (llevada al cine como El pueblo de los malditos), elige como plaga para la humanidad una inexplicable ceguera y como enemigos a los trífidos, una especie de plantas a medio camino entre lo animal y lo vegetal que quieren hacerse con el control de la tierra. Sólo un hombre, el biólogo Bill Masen, ha quedado libre de esta epidemia -un mal de destrucción masiva al que también recurrió Saramago en su novela Ensayo sobre la ceguera (1995)- y el lector asiste a su lucha por la supervivencia y la de algunos allegados. De nuevo, hay una crítica social -hacia el excesivo de armas- y una llamada de alerta contra el uso de la biotecnología.

‘Soy leyenda’ (1954), de Richard Matheson

Sin duda, una de las novelas post apocalípticas más conocidas y, en buena parte, gracias a los cineastas que una y otra vez se han fijado en ella permitiéndose más o menos licencias de guión. Bajo el título El último hombre vivo, con Charlton Heston en el papel protagonista llegó a los cines en 1971. Hace unos meses fue Will Smith el que dió vida a este superviviente de una epidemia que ha convertido a todos los humanos en criaturas vampíricas.

Durante el día, este hombre -Robert Neville- es el rey de Los Ángeles, pero durante la noche debe sellar su casa para evitar que a él también le infecten. El protagonista intentará descubrir de forma científica cuáles son las causas de esta pandemia y cómo puede encontrarles cura. Aunque, a simple vista, es más que una cruzada imposible.

‘Mecanoscrito del segundo origen’ (1974), de Manuel de Pedrolo

Como afirma el experto y autor de Ciencia ficción: Guía de lectura, Miquel Barceló, “en España casi ningún escritor vive de la ciencia ficción”. Aún así, y aunque compaginando esta tarea con otros trabajos más lucrativos, hay más de un ejemplo y, en el caso de la rama de la novela catastrofista, encontramos ésta del catalán Manuel de Pedrolo. Los extraterrestres han arrasado la tierra y sólo siguen caminando por ella Alba, una adolescente, y Didac, algo más pequeño que ella. La fuerza de los libros, y de un manuscrito, se convierte en vital para su cruzada por la supervivencia.

‘Hijos de hombres’ (1992), de P.D. James

El ser humano ha dejado de ser fértil, los laboratorios investigan sin descanso cómo evitar la vejez y el caos y la violencia están a la orden día. Así es el mundo que presenta la novelista P.D. James en Hijos de hombres, recientemente llevada al cine por Alfonso Cuarón y con Clive Owen como protagonista. A medio camino entre la ciencia ficción y el género negro, lo que sí está claro es que el futuro que presenta esta autora es poco halagüeño.

‘La carretera(2006), de Cormac McCarthy

¿Puede una novela post apocalíptica ganar el premio Pulitzer? La obra de Cormac McCarthy es un ejemplo de que sí. En un futuro sin definir, un hombre y un niño buscan la manera de mantenerse con vida después de una catástrofe nuclear. La tierra ha quedado totalmente arrasada, quemada y hecha ceniza; los únicos alimentos que quedan no son más que restos envasados de la antigua civilización y, por si esto fuera poco, algunos de los supervivientes se han convertido en manadas de canívales a por carne fresca. Tras esta obra, muchos ya empiezan a incluir en las quinielas a McCarthy como futuro premio Nobel. Y, como no podía ser menos, ya está en marcha el proyecto de llevarla al cine.

Publicado en ADN.es el 28/01/2008

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