Libros ‘interruptus’

El marino Joseph ConradJoseph Conrad tenía 66 años cuando escribía Suspense. Habían pasado más de dos décadas tras la publicación de Lord Jim o El corazón de las tinieblas y el marino de origen polaco tenía todas las esperanzas puestas en este trabajo. Esperaba superarse a sí mismo, marcar un antes y un después en su trayectoria.

Lamentablemente, no llegó. El 3 de agosto un infarto le impidió concluir esta novela coral que la editorial Funambulista acaba de publicar por primera vez en español. Conrad no consiguió superar el legado de obras anteriores, pero su novela inconclusa sigue despertando alabanzas casi un siglo después de que fuera escrita. La fascinación por lo inacabado no le resta interés, se lo otorga.

En la historia de la literatura, esta historia se repite varias veces. Muchos son los títulos imprescindibles que quedaron sin terminar porque a sus autores se les agotó el tiempo. Y en más de un caso, aún sin tener el punto y final, fueron imprescindibles para la consagración de los novelistas.

Poco sabríamos de Kafka si su amigo Max Brod no hubiese desoído la última petición del autor de La metamorfosis: que se quemasen sus manuscritos. El proceso, Amérika o El castillo pueden considerarse inacabados, pero son una herencia literaria fundamental. Y todavía puede haber algo más.

“Cualquier publicación de un inédito es una nueva matización, una nueva voz del autor. Quizá no le hará más grande, pero ayudará a que se le conozca mejor”, argumenta Max Lacruz, director de la editorial Funambulista, que se muestra siempre a favor de publicar aún en contra del último deseo del escritor. “Para los grandes autores hay que ser generosos”.

El éxito póstumo

Roberto Bolaño, pendiente de hígado que nunca llegó, fue capaz de completar 2666 antes de morir. No todos corrieron la misma suerte (si es que se puede hablar de suerte cuando se habla de muerte). Antes de tener el accidente automovilístico que le costó la vida e inmerso en la escritura de El primer hombre, Albert Camus aseguraba que su obra todavía no había comenzado. Y lo decía después de haber publicado El extranjero o La peste y ganar el Nobel.

Tardó cuarenta años en salir a la luz, pero El primer hombre, en el que el autor franco-argelino se convierte en protagonista y recuerda su infancia, es una de sus grandes novelas y apuntaba cambios en la literatura de Camus.

Uno de los casos más recientes y llamativos fue el de Irène Némirovsky. La autora rusa pero afincada en Francia fue apresada por los nazis y murió en Auchswitz antes de poder completar su última obra, Suite francesa, en la que retranscribía casi en tiempo real la invasión francesa de las tropas de Hitler. Después de sesenta años guardado en una maleta, el manuscrito vio a la luz en el año 2004 e incluso se llevó el premio Renaudot, el segundo galardón literario de Francia.

Pero hay muchos más. Stendhal no pudo completar Lucien Leuwen. Truman Capote tampoco remató Plegarias atendidas, y casi mejor porque se estaba ganando todas las enemistades posibles a base de ir publicándola por entregas…Y la última historia de Vladimir Nabokov, Laura, será por fin publicada después de décadas de reticencias de sus deudores.

Aunque también hay quien prefiere retirarse de la escritura, como Miguel Delibes, que hace unos meses aseguraba que literariamente murió en el año 2000 y, desde entonces, es incapaz de escribir.

Pero, sin duda, el colmo de los colmos es el caso de Alejandro Dumas y su experto contemporáneo Claude Schopp. Este estudioso francés descubrió entre vieja correspondencia y una serie de periódicos la que era la última obra del autor de Los tres mosqueteros o El conde de Monte Cristo. A Schopp no le llegó con publicar su hallazgo –El caballero de Sainte Hermine– si no que se atrevió a escribirle un final de su puño y letra que publicó bajo el título La salvación del imperio. Casos hay para todos los gustos.

Publicado en ADN.es el 26/07/2008

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2 Respuestas a “Libros ‘interruptus’

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