Las obras de arte que nunca verás

El retrato del doctor Gachet, de Van GoghHace cincuenta años Bernard Breslauer, un reputado anticuario británico, fue retratado por el pintor Lucien Freud. No quedó conforme. “Esa barbilla no es la mía”, debió pensar. Desde el primer momento le desagradó el óleo y el rostro que le miraba, De manera que, tras darle vueltas y más vueltas, optó por una salida fácil: lo destruyó. Así, sin más, una obra de arte menos. Un Lucien Freud menos.

Excentricidades, incendios, inundaciones o simple vandalismo merman continuamente el patrimonio artístico mundial. Los robos más sorprendentes se quedan en pañales ante actuaciones como las de Breslauer o el empresario japonés Ryoei Saito. Este último adquirió en subasta El retrato del doctor Gachet (una de las últimas creaciones de Van Gogh) y una de las copias de Le moulin de la Galette de Renoir. Pagó 56,2 millones de euros por el primero y 49,5 por el segundo y, por esa simple razón, se creyó con la autoridad suficiente para decir que estos dos lienzos deberían quemarse junto a su cuerpo cuando muriese.

Saito falleció en 1996 y, aunque no se sabe a ciencia cierta qué ha pasado con estas obras, se cree que están ahora mejor guardadas por coleccionistas privados, a los que él mismo las vendió cuando tuvo una serie de problemas económicos.

Las que no se salvaron de la quema, siempre según la leyenda que ha llegado a nuestros días, fueron las obras mitológicas que el pintor renacentista Sandro Botticelli lanzó a finales del siglo XV a la hoguera de las vanidades. Junto a espejos, ropas o libros que incitaban al pecado, supuestamente ardieron algunas obras del autor de El nacimiento de Venus, obra también mitológica que por suerte sí podemos contemplar hoy.

Fuego, guerra o tiempo

Pero, ya sea intencionadamente o no, el fuego ha hecho mucho daño al arte. En 1713, el día de Nochebuena, el Real Alcázar de Madrid sufrió un incendio de tal magnitud que quedó totalmente destruido. En su interior se guardaban importantes obras de arte de la colección real firmadas por Rubens, Velázquez, Tiziano o Durero. A duras penas nos han llegado exclusivamente los títulos de algunas de ellas, que en total eran unas 2.000.

De las siete maravillas de la Antigüedad el paso del tiempo se ha cobrado a seis de ellas. Los talibanes destrozaron las gigantescas estatuas en alto relieve esculpidas en piedra de los budas de Bamiyán. Y las dos guerras de Irak supusieron también la desaparición -por expolio y quizá también definitiva- de importantes piezas como, por ejemplo, el arpa de oro y marfil de Ur, de 4.000 años de antigüedad.

Si pudiesemos abrir un museo de arte con todas estas piezas perdidas para siempre, probablemente sería el más grande del mundo. Estarían también incluidas obras que han sobrevivido a la mala memoria del hombre como La batalla de Anghiari -un fresco pintado por Leonardo da Vinci y sobre el que se ha creado la leyenda de que puede estar oculto en algún rincón del Palacio Vechio- o -¿por qué no?- el grafiti de Banksy que recientemente borraron en Londres con pintura blanca. De muchas de ellas, sin embargo, ni siquiera nos han llegado referencias.

Publicado en ADN.es el 29/08/2008

Una respuesta a “Las obras de arte que nunca verás

  1. Muy interesante, esta información es dificil de encontrar en internet, enhorabuena, ya tienes un fan

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