La primera generación de feministas combatió el la I Guerra Mundial

Preparando armamentoImagina que un día coges el periódico y te dice directamente que sobras. A ti, mujer, soltera, joven. Te invitan a irte, a emigar en busca de un buen marido porque tú no eres más que una aberración, un sinsentido, una pieza sobrante en una sociedad que ya no te necesita. E imagina que no es eso lo más terrible. Lo peor es que es verdad: te han educado para ser esposa y madre y, si te extirpan esa meta, no tienes ni idea de cuál es tu lugar en el mundo.

Ahora vuelve a la realidad. Estás en 2008 y nada de eso es cierto. Sin embargo, si te hubiese tocado ser una mujer joven en los años veinte tu situación podría ser la del párrafo anterior. En 1921, los periódicos ingleses hablaban de “un excedente” de dos millones de mujeres e invitaban a las casaderas a emigrar a Australia, Canadá o África. Tras la Gran Guerra, los solteros eran más codiciados que nunca porque también eran más escasos. Para muchas féminas aquello no era otra cosa que el infierno en vida.

La escritora británica Virginia Nicholson rinde tributo a estas mujeres en Ellas solas (Turner), una mirada a algunas de las heroínas anónimas que supieron sobreponerse y hallar su verdadero camino.

“Me he concentrado en historias en las que las mujeres consiguen superarse. Dijeron: vale, no tendremos marido, pero podemos tener una carrera, amigos y ser felices”, explica la autora, que ha visitado España para presentar el libro y que es una descendiente lejana (sobrina-nieta) de Virginia Wolf.

“Sólo una de cada diez amigas y conocidas mías se ha casado. Simplemente, no había nadie disponible. Teníamos que aceptar el hecho de que nuestras vidas debían moverse en otra dirección. Nunca tendríamos el tipo de hogar feliz en el que nos criamos. No había maridos, ni niños, ni sexo. No habría el vínculo natural entre un hombre y una mujer. Iba a ser una lucha de verdad”, escribió Rosamund Essex, una de las que sí supieron hacer frente a la nueva realidad.

Haciendo historia, cambiando el mundo

Por las páginas de Ellas solas se suceden las experiencias de Gertrude Caton-Thompson, que de aspirar a ser una amantísima esposa se convirtió en arqueóloga, o Beatrice Gordon Holmes, que se abrió paso en un mundo tan masculino como el de los corredores de bolsa. Eran unas adelantadas y hasta unas trasgresoras. No fue tan fácil como que fueron felices y comieron perdices -como les habían enseñado- pero “finalmente muchas mujeres tuvieron el sentimiento de haber logrado algo”.

En cierta manera ellas también fueron abriendo camino para la igualdad de sexos. “Impulsaron el feminismo y la causa de las mujeres. Ellas son un eslabón más para entender la situación actual”.

En Inglaterra, por ejemplo, el equivalente al término “solterona” ya no se usa. Algo parecido ocurre en Alemania, donde el “señorita” que se empleaba para denominar a las mujeres solteras, ahora está considerado una falta de respeto.

“Hemos avanzado mucho”, destaca la autora de Ellas solas y recuerda uno de los casos mencionados en el libro, el de Winifred Holtby, a la que le negaron la entrada en una cafetería por no ir con un acompañante masculino. Pero, también advierte de que no está todo ganado y hasta una heroína “como Bridget Jones, una mujer trabajadora, independiente y con poder” al final también mantiene esa aspiración romántica de encontrar al príncipe azul.

Nicholson, que ahora mismo estudia cómo fue la situación de las mujeres en la Segunda Guerra Mundial, cuenta que conocía el fenómeno del “excedente” de mujeres y decidió descubrirlo a través de historias personales. Releyó archivos, correspondencias, diarios (algunos inéditos) y entrevistó a supervivientes. El resultado es este volumen, con el que espera pueda dar ánimos a alguna “solterona”, si es que todavía quedan. “El matrimonio no lo es todo ni el amor tampoco. Estamos solos pero podemos crear”.

Publicado en ADN.es el 20/11/2008

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2 Respuestas a “La primera generación de feministas combatió el la I Guerra Mundial

  1. Susana Amaro

    Bastante cierto: el matrimonio no lo es todo ni el amor tampoco. Una mujer puede desarrollarse y vivir en plenitud sin la necedidad de casarse ni tener hijos. Buen artículo, y buen libro acerca de las pioneras en emancipación de la feminidad. Soy una persona que está empezando a visitar blogs, y me agrada que encuentre Post que enriquezcan el acervo en cierto modo. Buen Post!

  2. Voy a emigar… a buscar un marido ke me de leche “caliente” y así no trabaje… ah no… ke soy un macho. jjijijiji

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