Finlandia se flagela

La escritora Sofi OksanenFinlandia tiene fama de ser el país europeo con la tasa más alta de suicidios. En realidad no lo es si miramos las últimas estadísticas, pero es cierto que sigue siendo un mal latente. Lo que quizá no sea tan conocido son las altas tasas de maltrato. La escritora Sofi Oksanen lo confirma: “En Finlandia, cada seis minutos, una mujer está siendo maltratada”. ¿Alguien sigue pensando en un paraíso nórdico al nombrar este país?

Por si todavía hay alguien que tiene dudas, las novelas La dulce envenenadora (Anagrama), de Arto Paasilinna, y Las vacas de Stalin (451 Editores), de la mencionada Oksanen, borran cualquier imagen idílica que podamos tener sobre paisajes helados y ciudadanos ordenados. Ambos autores, de dos generaciones diferentes y de gran éxito en su país, no dejan títere con cabeza en el cuadro que presentan.

La novela de Paasilina, que ya publicó en España Delicioso suicidio en grupo, es la historia de una ancianita acosada por su sobrino y los salvajes de sus amigos. Cada vez que ella cobra la pensión, estos se plantan en su hogar a coger lo que creen suyo hasta tal punto que ella se ve obligada a llamar a la policía para huir. La venganza se sirve en plato frío, dice el refrán, menos mal que la entrañable viejecilla es de armas tomar.

Aunque contada en la clave de humor que caracteriza a este autor, La dulce envenenadora no alaba a la juventud finesa, sino todo lo contrario. Son borrachos, holgazanes y delincuentes que, llegado el momento, prescinden de todo escrúpulo que pudiera quedarles. Y no es que el sobrino de la anciana y sus amigos sea una excepción. Para descartar esta opción, Paasilinna nos presenta -fugazmente- a una psicóloga interesada en la alta tasa de alcoholemia y holgazanería del ciudadano medio de Finlandia. Por autocrítica que no sea.

Tabúes

Aunque 35 años menor que Paasilinna, Oksanen no tiene una visión mucho más esperanzada. En su caso, confluyen raíces finesas y estonias, pero su postura no es más optimista. Las vacas de Stalin, su primera novela, tiene un componente mucho más trágico y presenta la historia de tres mujeres con tres vidas nada sencillas. La primera de ellas es una bulímica. La segunda, su madre, está casada con un alcohólico. Y la tercera, la abuela, es una estoniana con todo tipo de restricciones que siempre pensó que Finlandia era el paraíso.

Skonen, que hace unas semanas estuvo en Madrid presentando su novela, asegura que quiso romper con tabúes. Uno de ellos era el de la bulimia, un tema nada tratado en la literatura y que analizándolo descubrió que, por ejemplo, era un mal bastante común entre los hijos de los que estuvieron en Siberia y en campos de concentración. También quiso llamar la atención sobre la alargada sombra rusa que se siente en Finlandia y también en Estonia. “Sucesos como el de Georgia indican que eso puede pasar”, sugiere.

Nadie queda libre de pecado en estas novelas. ¿Es, entonces, la literatura finlandesa más cruda que la de otros países? Skonen no lo niega y busca causas. “Puede tener que ver con la crudeza del lenguaje. También es una literatura muy joven, lo que puede dar más libertad a la hora de expresarse. También el lenguaje es joven…”

Muy diferentes entre sí, pero compartiendo esa crudeza, La dulce envenenadora y Las vacas de Stalin son una buena opción para conocer la literatura hecha un país que se flagela.

Publicado en ADN.es el 27/11/2008

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