Bajo el capote de Gogol

Ilustración de Noemi Villamuza para la edición que ha hecho Nórdica de El Capote de GogolCuando Nikolái Gógol escribió los Cuentos de San Petersburgo, entre los que se incluye El capote, Dostoievski era todavía un niño o, como mucho, un preadolescente -si es que por aquel entonces ya existía esta etapa- y faltaba medio siglo para que un judío de apellido Kafka naciese en Praga. No imaginaba que estaba sentando bases, creando imaginarios y temáticas que luego estos dos autores, entre otros, recogerían y adoptarían a su estilo.

Ya lo dijo Dostoievski, “todos estamos bajo el capote de Gógol”, y, por esto y por que el próximo año se cumplen doscientos años del escritor peterburgués, la editorial Nórdica acaba de publicar este relato dentro de su colección de libros ilustrados.

“Era un hombre bastante ordinario, bajo de estatura, algo picado de viruelas, con una tonalidad de pelo que tiraba a pelirroja, un tanto corto de vista, con pequeñas entradas en la frente, arrugas a lo largo de las mejillas y ese color de cara que recibe el nombre de hemorroidal…”, describe Gógol al antihéroe protagonista, un hombre que hasta el nombre lo tiene algo ridículo: Akaki Akákievich (algo similar a que alguien se llame en España Fernando hijo de Fernando).

El antihéroe

Solitario, antisocial y un copista excelente aunque sin más aspiraciones en su vida, el protagonista es un hombre gris al que sólo la adquisición de un nuevo capote -una compra que le exige un buen número de privaciones- le aporta por primera vez ilusión y ganas de vivir. Lástima que no tenga demasiado tiempo para disfrutarlo.

En esta historia breve -menos de ochenta páginas- pero al mismo tiempo “una de sus obras más redondas y modernas”, en palabras de su editor, Gógol presenta, siempre con humor, críticas a la sociedad hipócrita y burlona con los más desfavorecidos y a la corrupción y falta de humanidad de la burocracia. Temas y protagonistas que podríamos descubrir perfectamente en relatos como Un episodio vergonzoso, de Dostoievski, Bartleby, el escribiente, de Melville, o en la novela El proceso, de Kafka.

La edición

La ilustradora Noemí Villamuza se encarga de poner en imágenes esta historia, en la que reproduce un San Petersburgo gótico, unos personajes llenos de trazos oscuros y un protagonista que inspira cierta lástima y ternura.

“Gógol es uno de mis escritores favoritos”, asegura Diego Moreno Zambrana, editor de Nórdica, que adelanta que con motivo del bicentenario del escritor en 2009 preparan otros dos volúmenes: Vi, un maravilloso cuento de vampiros que está ilustrando Luis Scafati, y una autobiografía ficticia.

La publicación de El capote por Nórdica se inscribe dentro de la colección de ilustrados, que también ha publicado textos como Poemas de Verlaine, Las flores del mal de Baudelaire o El festín de Babette, de Isak Dinesen. Según explica su editor, “en nuestro país se están haciendo maravillosos libros infantiles y juveniles, pero echaba en falta, como lector, este tipo de libros”.

“Los textos que escogemos son siempre clásicos, pues creo que es una manera de invitar a los lectores a leer estos libros fundamentales y creo que es muy diferente la experiencia de leer a Kafka, por ejemplo, en una edición de lujo que en una de bolsillo”, argumenta.

Publicado en ADN.es el 18/12/2008

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